Cómo entrenamos

¿”Escribir” existe por si mismo? No. Es apenas el reflejo de una cosa que pregunta. Trabajo lo inesperado. Escribo como escribo sin saber ni cómo ni por qué –y por la fatalidad de la voz. Mi timbre soy yo. Escribir es un interrogante.
Clarece Lispector.



Taller Atletas


Una pregunta que se hace todo aquel que piensa en empezar un taller de escritura es si es posible aprender a escribir. Del mismo modo, aquel que decide dictar un curso o un taller de escritura se pregunta si es posible enseñar a escribir.

Hace ya diez años que doy talleres de escritura y todavía no sé si hay una respuesta. A lo largo de este tiempo, lo que aprendí por mi parte, es que la relación entre aquellos que se acercan con el deseo de expresarse a través del lenguaje y la persona que coordina un grupo, está fundada en un acto de escucha. De lo que se trata es de proveer las herramientas que permitan investigar  formas posibles de articular experiencia, memoria e imaginación de un modo singular y personal, y de que aquel que tiene el deseo de componer un texto, sin importar el género, pueda alcanzar los contornos de esa melodía que cada uno escucha dentro de sí y no se parece a la de los demás.

De lo que no se trata, entonces, es de transmitir un saber. Si, en cambio, de oficiar de guía para que cada cual descubra el hilo de su propia voz y lo siga -no sin perderse- a través del laberinto de dificultades que constituye una actividad para la cual las reglas, las normas y los mandatos se reinventan con cada época y cada aparición de un autor singular.

Se escribe con los sentidos. Se escriben sensaciones. Se escribe a partir de imágenes, sonidos, sabores, olores. Se escribe desde la experiencia. Se escribe recordando, imaginando. Se crea un mundo destrozando otros mundos, desarmándolos, volviéndolos a armar. Se escribe para ser otro.
Para saber qué se quiere decir. Se escribe a partir de la pregunta.

La relación con la literatura, como dice Roland Barthes, es una especie de relación amorosa. Se empieza a escribir a partir de un deseo. Un deseo que encuentra su punto de partida en el júbilo, el placer, el sentimiento de alegría que produce la lectura de algunos textos escritos por otros.

El objetivo de este taller es que los asistentes compongan textos singulares, honestos, vivos, los den a conocer, los hagan circular y desarrollen una mirada crítica a partir de las lecturas y las discusiones que surjan en las reuniones.  

Cómo entrenamos

En el transcurso del taller, a partir de lecturas-pistas y disparadores, cada participante, a su tiempo, comienza a desarrollar sus propios textos, que se leen en el grupo, se comentan y se discuten. No hay un plan de trabajo previo, ni un "programa". El desarrollo de los encuentros es orgánico, en la medida que, como coordinadora, voy ubicando dónde y cómo continuar según el desarrollo de cada trabajo. A partir de las inquietudes que surgen de cada material, se sugieren lecturas o ejercicios que estimulen la creación de un proyecto.



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