Cómo entrenamos

¿”Escribir” existe por si mismo? No. Es apenas el reflejo de una cosa que pregunta. Trabajo lo inesperado. Escribo como escribo sin saber ni cómo ni por qué –y por la fatalidad de la voz. Mi timbre soy yo. Escribir es un interrogante.
Clarece Lispector.

El escritor es un atleta. Pero no un atleta muscular u orgánico, sino afectivo. Es alguien que se hace preguntas y cuyas percepciones rompen el cristal de la costumbre. Es un vidente. La fuerza del artista reside precisamente en su fragilidad. En esa hendidura por la que se cuelan los afectos y por donde ingresa una luz que ilumina aquellas zonas que permanecen ocultas para el resto.

Se escribe con los sentidos. Se escriben sensaciones. Se escribe a partir de imágenes, sonidos, sabores, olores. Se escribe desde la experiencia. Se escribe recordando, imaginando. Se crea un mundo destrozando otros mundos, desarmándolos, volviéndolos a armar. Se escribe para ser otro.
Para saber qué se quiere decir. Se escribe a partir de la pregunta.

La propuesta de este taller consiste en entrenar los sentidos y los afectos, la capacidad de percibir, aprendiendo a usar las herramientas del lenguaje.

La relación con la literatura, como dice Roland Barthes, es una especie de relación amorosa. Se empieza a escribir a partir de un deseo. Un deseo que encuentra su punto de partida en el júbilo, el placer, el sentimiento de alegría que produce la lectura de algunos textos escritos por otros.

Precisamente por aquellos textos que enamoran, es que nace la esperanza de escribir: “Toda obra bella –escribe Barthes- o aún toda obra que impresiona, funciona como una obra deseada pero incompleta y como perdida, porque no la he hecho yo mismo y hay que reencontrarla re haciéndola: escribir es querer escribir”

Forma de trabajo o Entrenamiento:

Pero antes, un par de cuestiones: ¿Es este un taller para aprender a escribir? ¿Es posible aprender a escribir? Más aún: ¿Es posible enseñar a escribir? Con el psicoanalista Jacques Lacan, pienso: "Que algo sea para ustedes, porque así se lo expresa: una enseñanza, no significa que ella les haya enseñado nada, que de ella resulte un saber".

De lo que NO se trata, entonces, es de transmitir un saber. Si, en cambio, de oficiar de guía para que cada cual descubra el hilo de su propia voz y lo siga -no sin perderse- a través del laberinto de imágenes, sensaciones, emociones, recuerdos y fantasías. Se trata, también, de adquirir en el camino las herramientas para expresar aquello que se quiere expresar.

En el transcurso del taller, a partir de lecturas-pistas y disparadores, cada participante, a su tiempo, comienza a desarrollar sus propios textos, que se leen en el grupo, se comentan y se discuten. No hay un plan de trabajo previo, ni un "programa". El desarrollo de los encuentros es orgánico, en la medida que, como coordinadora, voy ubicando dónde y cómo continuar según el desarrollo de cada trabajo. A partir de las inquietudes que surgen de cada material, se sugieren lecturas o ejercicios que estimulen la creación de un proyecto de escritura. 

Algunos textos que iremos recorriendo:
La preparación de la novela, Ensayos críticos El susurro del lenguaje. Roland Barthes.
Escribir. Margarite Duras.
De Kafka a Kafka. Maurice Blanchot.
¿Qué es la filosofía? Gilles Deleuze.
Contra Saint Beuve. Marcel Proust.
Un cuarto propio. Virginia Woolf.
Diarios de Catherine Mansfield, John Cheever, Franz Kafka, Virginia Woolf.
Cartas a Theo, Vincent Van Gogh
El nacimiento de la tragedia, F. Nietzsche



Algunos autores:
Rymond Carver, John Cheever, Alice Munro, Claire Keegan, Franz Kafka, Grace Paley, Cynthia Ozik, Jorge Luis Borges, Rodrigo Rey Rosa, Cristina Peri Rossi, Clarice Lispector, Cesare Pavese, Catherine Mansfield, Sergio Bizzio, Anne Sexton, Sam Sheppard, Horacio Castellanos Molla, Gustave Flaubert, Cesar Aira, Vladimir Nabokov, Manuel Puig, William Goyen, Flannery O`Connor, Fogwill, Mario Levrero,  (entre otros)

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