Es evidente que en la nota sobre mi visita al penal 48 me metí en un tema complejo, delicado y, sobre todo, susceptible de ser abordado de múltiples maneras. En un comentario muy poco feliz (aclaración absurda, pero igual: no me molesta -todo lo contrario- el disenso. Me molesta, en todo caso, el tono agresivo), alguien me "acusa", entre otras cosas, de ser etnocéntrica. Pues bien. Respecto a eso tengo para decir que no soy antropóloga, sino escritora. Y como tal, no tengo nunguna intención de ser o parecer "objetiva", sino de ofrecer una mirada personal, un punto de vista. En ese sentido, con plena consciencia, decidí no asumir el pretencioso rol de quien sabe "ponerse en el lugar del otro" o "entenderlo", porque, simplemente, me parece una postura mentirosa.
En otro comentario me dicen que al Mosquito "lo maté" con mi descripción. En realidad, a la única que pretendí, no se si matar, pero si darle una buena estocada, fue a mi misma. Asumir esa incapacidad, la de "comprender plenamente", exponer mis ambiguedades, ponerme en cuestión. Simplemente porque ese es el tipo de relatos que me interesan. Con respecto a la descripción del Mosquito, estuve a punto de sustituir ese nombre por otro, porque lo estaba transformando en un personaje y, desde el momento en que pasó por el filtro de la escritura, ya no era más él, el real. De todas formas, ojalá se entienda que, a pesar de dejar planteada cierta ambivalencia, el Mosquito es una persona que me merece el más profundo repeto. Y no solo él, sino también José y el resto con quien tuve oportunidad de hablar y que, por una cuestión de espacio, quedaron "afuera" de la nota.
Por otro lado -y esto si es una postura ideológica- no creí -ni creo- que tuviera que hacer una presentación de los "personajes" (me incluyo dentro de la categoría) que los mostrara como víctimas. Tampoco como victimarios. Ni a mi como un héroe. Ni como "una más" entre todos. Plantear las diferencias y remarcar los matices. Esa era la idea.
Si de todas maneras alguien (no me refiero al sujeto que escribió para insultarme, al que no le debo absolutamente nada) se sintió mal interpretado, ofendido o lastimado, les pido sinceras disculpas, porque la intención era la opuesta:subrayar el enorme y valiente trabajo que hacen dentro del penal y manifestar mi admiración por ello.
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