Valeria Meiller es mucho más que una promesa. Es un cumplido.Es una mujer muy joven. Casi una niña. Pero sus textos portan la sabiduría de alguien que aprendió a parirse a si misma.
La fuerza de El recreo es tan poderosa que arranca lágrimas, pone los pelos de punta, acelera el ritmo cardíaco.
Acá, un fragmento de esta maravilla:
Hay que tener cuidado, no caerse del nido.
Los padres en el campo juegan
es el tiempo del celo otra vez olvidan
terminar de cubrir lo que engendraron.
Transparentes apenas juntan el huevo
que se parte en el suelo por el descuido
de la pájara van a la madre, en el reverso
despliegan en la cáscara al no nacido.
Algo adivinan de la semejanza. Madre les sonríe, guarda el secreto, inventa
a la inocencia infantil un acertijo:
redondo el campo, una panza transparente...
Se lee completo acá. O se puede pedir ahí mismo, en carne y hueso. (O en tinta y papel)
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